domingo, 20 de marzo de 2011

LAS GRANDES OPORTUNIDADES DE EMPRENDIMIENTO Y EMPLEO NO ESTÁN EN NUESTRA SOCIEDAD

La pasada semana varios ilustres sociólogos, politólogos, y economistas presentaron la publicación "Crisis y Empleo en Europa. Hacia un nuevo modelo productivo", enmarcado dentro  del proyecto "elmundoquequeremos.org". Entre los ponentes la reconocida e ilustre escritora Susan George, o el no menos conocido sociólogo y pensador Sami Nair.

Entre otras muchas aportaciones positivas, los ponentes vinieron a concluir, que para corregir nuestra tasa de desempleo, el desarollo de la economía debería dirigirse hacia el empleo verde y el de calidad, el turismo, y la agricultura ecológica, especialmente en la región andaluza. Es cierto, que parte del futuro desarrollo económico debe perseguir ese objetivo, pero la realidad parece dirigirse hacia otros derroteros. En este sentido, pudieron echarse en falta algunas apreciaciones.

En principio, y dentro de esta economía global en que nos encontramos, parece un poco absurdo e incluso injusto, tratar el problema del desempleo como un problema local, pareciendo que los millones de desempleados que sufrimos en nuestro pais o comunidad autómoma, son exclusivamente problema de España o Andalucía. Efectivamente somos los que lo padecemos, y los primeros en querer dar solución al problema, pero no los únicos responsables de la creación de empleo. Actualmente nuestra "región" es Europa, y el problema del desempleo es europeo. El desarrollo económico y la creación de empleo es de nuestra región europea. 

No es permisible que las restricciones y medidas económicas  que nos imponen desde la comunidad europea, quieran demonizar parte del modelo económico español anterior a la crisis, y que no solo estaba basado en el sector de la construcción. ¿que hubiese sucedido, por ejemplo, si se hubiese venido abajo el sistema industrial alemán por falta de demanda de sus productos?: pues que seguramente, el problema del desempleo lo tendrían los alemanes. Las relaciones económicas son de ida y vuelta, y tal cual está diseñada nuestra actual Europa, especialmente en las relaciones comerciales, lo que haga un estado miembro dentro de la propia comunidad europea, en su propio beneficio, normalmente perjudicará a otro. Por tanto, el primer objetivo ha de ser armonizar en todos los paises las mismas políticas fiscales, económicas, financieras, sociales y medioambientales. Hasta que no se cumpla esta premisa no sabremos exactamente que país cumple con las verdaderas obligaciones solidarias en la Unión Europea y cual no. No basta con decir que Alemania es la más productiva de Europa, cuando realmente no es del todo cierto, o que es la que más fondos aporta, cuando sus mayores clientes también son los europeos.

Cada país tiene, inicialmente, el modelo productivo que sus recursos naturales le han permitido, después el que le han permitido sus gobernantes,  y por último, el de la iniciativa de desarrollo, investigación y creatividad de sus habitantes. La creación de empleo es un problema de Europa, y allá de donde se cree empleo es de donde, inicialmente, debe partir la oferta  hacia las personas desempleadas. Y las personas desempleadas de todos los paises europeos, casi con total seguridad, aceptarían dichas ofertas. Pero antes hay que homogeneizar políticas fiscales, salariales, y de todo tipo. 

Efectivamente, un nuevo modelo productivo europeo puede estar basado en la economía verde, y en la investigación y el desarrollo de productos y servicios, pero ¿que nivel de empleo generarán estas actividades?, ¿asumirán a corto plazo el desempleo europeo? ¿se verá beneficiado el desempleo español?. La realidad es que en Europa no podemos crecer más, si no es a costa del consumismo exhacerbado, el despilfarro de energía, o el perjudicar a otros paises con nuestros residuos. ¿Es éste el nuevo modelo productivo que queremos?, ¿Cuantos nuevos modelos de teléfonos móviles necesitamos?, ¿Cuantos nuevos vehículos? ,¿Cuantos nuevos ordenadores o televisores de plasma?. Definitivamente, no parece que ese deba ser el futuro del nuevo modelo productivo, y ni mucho menos que genere millones de empleos. Y si es así, será a costa de los recursos y habitantes de otros paises, no ya solo de Europa sino del mundo.

El modelo productivo será, en principio, el que demanden las necesidades de sus habitantes. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de investigación, desarrollo y emprendimiento: Cuando un colectivo necesitaba pan, surgía el panadero que daba satisfacción a esa necesidad. Y cuando una necesidad quedaba satisfecha de otra forma, esa actividad productiva también se transformaba o definitivamente desaparecía como profesión.  Actualmente, en nuestra región europea, la pregunta sería: ¿Que necesitamos?. Y la respuesta, afortunada o desgraciadamente es: casi nada, la mayoría de las personas tienen cubiertas sus principales necesidades básicas.

Esto puede llevar a concluir, que las verdaderas oportunidades de emprendimiento, negocio, y empleo no están en nuestra sociedad desarrollada. En nuestra sociedad estarán o quedarán la oportunidades residuales. Las grandes oportunidades están en la sociedades poco desarrolladas, aquellas en que, como bien refleja la "Base de la Piramide", sólo tienen una renta de cero a diez dolares diarios, y que comprende a cientos de millones de personas. Éstas sociedades tienen necesidades básicas de alimentación, sanidad, educación...., prácticamente necesitan de todo, y al tiempo que se promueve el emprendimiento, se facilita su desarrollo y el empleo. En este punto la pregunta es ¿Quien arriesgaría sus recursos económicos y humanos para emprender en estos lugares?: pues posiblemente personas u organizaciones con mucha iniciativa y ganas de emprender, hacer negocio responsable, crear empleo, y desarrollar localmente la zona. Exactamente igual que sucedió en otros lugares del mundo hace muchos años, incluido nuestro país. 

Más temprano que tarde, esas sociedades se desarrollarán a costa de las ya desarrolladas, y posiblemente también, los pioneros obtendrán su recompensa, tanto para emprendedores como para empleados que así sepan apreciarlo.







  

martes, 1 de febrero de 2011

¿QUE FUÉ DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS?

Ha finalizado el Foro Económico de Davos 2011, y al leer sus conclusiones, apenas se hace alusión a la Responsabilidad Social de las Empresas, como modelo de gestión, y mucho menos como filosofía de trabajo de los emprendedores. En estos años de crisis económica que estamos padeciendo, principalmente por la irresponsabilidad de muchas personas y entidades, parece que nadie quiere retomar los principios que pomposamente se vendieron, como el nuevo paradigma de la gestión empresarial.

¿Que fué de la propuesta del anterior Secretario General de la Onu Kofi Anann,  y de sus diez puntos del Pacto Mundial?, ¿Se han pedido responsabilidades sociales a las entidades financieras, a los fondos de inversión, a las grandes empresas inmobiliarias, o las empresas energéticas por la continua subida de precios? ¿Quien se acuerda ahora de la Responsabilidad Social de las empresas?, y también ¿Tienen responsabilidad social los Estados, cuando acceden a las demandas de los mercados financieros con el recorte de derechos sociales y del estado del bienestar?

Demasiadas preguntas sin respuesta. Por una parte, las grandes empresas exhiben descaradamente la gestión de la Responsabilidad Social, como marketing creativo de cara al consumidor....., "las hojitas verdes y los flujos azules de los rios" aparecen en toda su publicidad, pero cuando hay que poner en marcha un Expediente de Regulación de Empleo, o subir aleatoriamente el precio un producto o servicio, se hace sin el menor contratiempo. Y por otra, las micro, pequeñas y medianas empresas, e incluso los trabajadores autónomos van a "enterrar" la Responsabilidad Social, sin casi llegar a conocerla. Actualmente, y esgrimiendo la crisis económica como excusa, una gran mayoría de emprendedores no solo "pasan olimpicamente" de este tema, sino que su única solución a la crisis, parece ser el no cumplimiento de los derechos laborales mínimos, e incluso la supresión absoluta de la negociación laboral y la representatividad de las centrales sindicales. Aquello de que hay ser responsable con el entorno donde se actua, asumiendo y gestionando las demandas de los grupos de interés está, en estos momentos, totalmente olvidado. 

Y que pensar de los Estados, ¿están siendo socialmente responsables cuando congelan las pensiones a los más necesitados, endurecen el acceso a las prestaciones, obligan a reformas laborales, o destinan fondos a las entidades financieras, que en su gran mayoría han sido los causantes de la situación económica actual?

La Responsabilidad Social es un tema cultural, que tiene que permeabilizar en la sociedad mediante hechos y actuaciones asumidas por todas las organizaciones, públicas o privadas. Pero para ello, las personas que han de adoptar la toma decisiones, tienen que estar plenamente convencidas de que es el camino adecuado, en caso contrario, es solo una acción más de marketing para épocas de bonanza económica.    

No hay que desitir en el empeño, porque las actuaciones socialmente responsables de empresas y otras organizaciones dependen de la voluntad y conciencia ética de las personas, saber que se debe hacer y que no, es la cuestión más importante. Aunque puede tardar en ser asumido de manera natural, realmente merece la pena insistir por el beneficio que puede reportar a la sociedad. 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿COMPETITIVIDAD?

Estamos cansados de escuchar por parte de los pseudoexpertos en economía "que las empresas han de ser competitivas" , "que su nivel de competitividad no está a la altura de otras empresas nacionales, europeas, o globales", "que la mejora de la competitividad ha de ser el objetivo de toda empresa..." y otras muchas frases de contenidos parecidos.

Llegamos al extremo que parece que para las empresas no existe otro objetivo que "competir", como si verdaderamente fuese una carrera a vida o muerte a costa de cualquier cosa. Es hora de desterrar definitivamente esa palabra del diccionario económico de las empresas. No refleja adecuadamente lo que debe ser el nuevo futuro de la economía.

La COMPETITIVIDAD es siempre a costa de otro... de una persona en una actividad profesional, deportiva, etc; o de una empresa u organización en la actividad económica. Siempre pierde alguien, porque siempre gana alguien. Los nuevos productos, o las fusiones o absorciones de empresas, buscan realmente eliminar la competencia y en teoría obtener la EFICIENCIA. Pero siempre queda algo en el camino: cierre de empresas, personas en desempleo, deslocalización, etc. y todo bajo la repetitiva y cansina definición de "COMPETITIViDAD".

La competitividad busca el enfrentamiento. En la economía real todos los mercados están manipulados o regulados. No existe el verdadero y aséptico Mercado Libre. Por tanto economía real no es igual a mercado libre. Mercado libre no es igual competitividad. Y la competitividad, por definición, excluye la COLABORACIÓN.

Los mayores logros de la humanidad, y subsidiariamente de la actividad económica, se han logrado mediante la colaboración. Cuando a las organizaciones les interesa, por algún motivo comercial, económico, o político, crean una joint-venture, una asociación empresarial, o bién se fusionan, absorben a otras organizaciones, o crean una institución supranacional. Existen multitud de formas de colaboración. Los mayores avances de la ciencia, la tecnología, y en definitiva el progreso de la humanidad son debidos, principalmente, y en cualquier momento del proceso, a la colaboración con otra parte interesada. Competitividad no es igual a colaboración, y colaboración no es sumisión.

Colaborar es ser responsable, es cooperar y avanzar conjuntamente en busca de un objetivo. La colaboración hace corresponsables a todas las partes interesadas en un proceso: clientes, proveedores, trabajadores, administraciónes públicas, etc. Colaborar es progresar. Sólo la COLABORACIÓN Y LA RESPONSABILIDAD, permiten el desarrollo y el progreso de la humanidad.

En la busqueda de la EFICIENCIA, las EMPRESAS COLABORATIVAS que estén dispuestas a participar en la consecución de estos objetivos de desarrollo y progreso de la humanidad, tendrán un futuro prometedor si son socialmente responsables. La palabra adecuada no es COMPETITIVIDAD, es COLABORACIÓN.

miércoles, 20 de enero de 2010

EL MERCADO LIBRE REGULADO

 
Cuando los medios de comunicación nos invaden con noticias de economía, de finanzas o de la archirepetida crisis global, así como del tiempo que tardaremos en salir de ella, parece como si el tiempo corriese a favor de la miseria, el desempleo, y la destrucción paulatina de la sociedad. Puede existir un verdadero ranking de noticias negativas a este respecto. Pero, mientras tanto, en la economía occidental parece que vivimos para “pagar”.

Dependemos tanto del dinero y del actual sistema económico, del que hasta ahora parecía infalible método de la economía de mercado, que a veces no queremos ver lo que ocurre en otras partes del planeta, en los que, desgraciadamente, el mero hecho de nacer, ya parece ser una condena.

Hace años la sociedad se percató, de que un régimen económico de máximo control e intervención por el estado político, no era positivo para sus miembros, creando pobreza y estancamiento social. Ahora, en la actualidad, percibimos que el liberalismo salvaje de la economía de mercado, crea riqueza pero también la destruye, provoca desigualdades, y depende tanto del flujo de dinero, que parece como si la sociedad estuviese “abducida” sin ser capaz de idear otras alternativas para lograr el bienestar de sus ciudadanos.

Para los defensores del mercado libre a cualquier precio y la consiguiente nula intervención del Estado en la economía, la actual crisis financiera ha supuesto otro revés a sus planteamientos ultraliberales. El mercado equilibra las necesidades de oferta y demanda y pone precio al producto. Facilita el comercio, el desarrollo, y la vida de los ciudadanos. Pero llegados a este punto es necesario preguntarse: ¿existe el verdadero mercado libre? Pues no, no existe. Actualmente cualquier mercado está, o intervenido o manipulado. Cuando decimos intervenido queremos decir regulado por el Estado, administrativamente, legalmente. Pero cuando es manipulado, lo está por los grupos de interés en cuestión, bien mediante el acceso a información privilegiada; alterando comercialmente un producto; provocando una demanda desmesurada con información falsa, o bien por cualquier otro medio que repercuta positivamente en sus beneficios. Eso de que el mercado se regula solo…, es el argumento de quien lo manipula.

Al final de la segunda guerra mundial, y obligado por las circunstancias tan excepcionales en las que se encontraba el país, la economía británica optó por la nacionalización de sus empresas y actividades más significativas para el Estado. Comenzó de alguna manera una economía mixta, en alternancia con la economía de mercado, que poco a poco fue extendiéndose por la Europa de la postguerra, a excepción, lógicamente, de los países y territorios bajo la influencia soviética. Al final, en la Europa occidental, cada uno de los países terminó por adoptar sistemas con cierta regulación, especialmente de sectores estratégicos.

Actualmente, la asunción de un sistema económico basado en el Mercado Libre Regulado, parecería una alternativa cierta para el sostenimiento y desarrollo de una sociedad más justa y equilibrada. Con este esquema, el mercado sigue siendo libre en sus actuaciones de oferta y demanda, pero una vez superadas las necesidades básicas de los ciudadanos. Esto quiere decir, que el Estado tiene que intervenir “regulando el mercado”, para equilibrar las fuerzas entre oferentes y demandantes, y evita, que el resultado de la transacción no sea abusivo para ninguna de las partes cuando se trata de satisfacer necesidades básicas de los ciudadanos.

Si hacemos un somero repaso a los sectores económicos de nuestro país, podemos observar algunos ejemplos de este sistema. Así el mercado de trabajo está regulado con unas condiciones mínimas de contratación de trabajadores y salarios; El sector energético mantiene precios máximos; la vivienda de protección oficial mantiene su nivel de precios y calidades, etc. Pero por el contrario, para el sector que se ha querido hacer más imprescindible, dentro de nuestro actual sistema económico, cual es el sector financiero, no existe regulación que equilibre ese poder entre oferente y demandante de recursos. No solo eso, sino que además, los demandantes de recursos financieros, o contribuyentes, tienen que hacer frente de manera colectiva a través del Estado, a paliar la difícil situación de algunas entidades financieras. Claramente, en este sector, el equilibrio no está garantizado.

Si concebimos nuestra sociedad occidental, como una congregación de ciudadanos dirigida a la consecución del bienestar social individual y colectivo, mediante el conocimiento, el progreso y el desarrollo de la misma, estaremos de acuerdo en que sus integrantes tienen unas necesidades básicas que satisfacer. En este sentido la economía de mercado libre regulado, ha de tratar de garantizar que tales necesidades mínimas son satisfechas, sin la existencia de un comportamiento abusivo por ninguna de las partes que componen el mercado.

En nuestro entorno occidental, satisfacer necesidades básicas de los ciudadanos sería tener regulado al menos lo siguiente:  la alimentación, sanidad, educación, empleo, pensiones, transportes, vivienda, energía, comunicaciones, y por supuesto..., financiación. Faltaría definir consensuadamente la unidad, cuantía, o valor de esas necesidades básicas, puesto que en cada momento histórico o lugar pueden ser distintas. Por el contrario, cualquier actuación por encima de estas necesidades básicas, podría estar sujeta al mercado libre puro y duro, y sus ofertantes y demandantes de bienes o servicios, deberían estar dispuestos a aceptar el precio que el citado mercado refleje.

No puede concebirse una sociedad, cuya mayoría de ciudadanos no tenga cubiertas sus necesidades básicas, y esté sujeta al albedrío de quien desde una posición de fuerza, domina e influye en un mercado, y somete a sus designios a todos sus integrantes, a favor de los propios intereses, mediante la especulación o el sobreprecio. Si dentro de los objetivos de algún sector influyente o no, se encuentra el sobreprecio o la especulación, podría hacerlo, si sus clientes se lo permiten, en el mercado libre y no en el regulado. 


Ésta regulación permitiría equilibrar a un precio justo y razonable en el acceso a las necesidades básicas de los ciudadanos, quienes a su vez, podrían acudir al mercado libre y aceptar su precio correspondiente, si su deseo es hacer acopio de bienes o servicios por encima de esas necesidades mínimas.

Las empresas y emprendedores podrían obtener rentabilidad sostenida en el tiempo si quieren acceder a este mercado, ciertamente el más numeroso y seguro, y con visión a medio y largo plazo. El empleo sería estable y sólido, no sujeto a los avatares de empresas gestionadas por personas irresponsables, cuyo único objetivo es la búsqueda de resultados económicos a cortísimo plazo, y a costa de cualquier cosa. Y por último, la recaudación de impuestos y su posterior redistribución por el Estado estaría garantizada. Sería volver a la economía productiva.

Cualquier cambio social supone esfuerzos y recursos, pero pueden existir otros modelos de sistemas económicos, para facilitar la vida a los ciudadanos estén donde estén en cualquier lugar del planeta. Si bien, en otros puntos del globo parece necesaria una verdadera voluntad de cambio político para acometer este objetivo, parece mucho más fácil en nuestro entorno ccidental. Es cuestión de tener voluntad de cambio, y adoptar otras alternativas de sistema  socioecónomico.







domingo, 13 de septiembre de 2009

EL ÉXITO O FRACASO DE LAS EMPRESAS


Tiempos difíciles los que nos tocan vivir actualmente. Tanto se ha dicho y escrito sobre la crisis económica que estamos sufriendo, que parece realmente absurdo querer justificar los motivos y  las verdaderas causas de la misma. Pero es necesario hacer alguna reflexión. El mundo globalizado en que vivimos nos hace disfrutar de muchas ventajas, pero también de muchos inconvenientes. Todo nos afecta a todos. Podemos comunicarnos instantáneamente con un amigo en otro punto del planeta, pero también ver en directo lo peor de nuestro mundo: el hambre, la miseria, las guerras, el egoísmo, la insolidaridad….

Como parte de este mundo globalizado, la economía ha llegado a ser en nuestra sociedad un ingrediente vital de subsistencia. Ha logrado desarrollo, avance, conocimiento, pero también injusticias, desigualdades, rencores, envidias…. Lo verdaderamente triste, es que la  vida del ser humano dependa tan radicalmente de los procesos económicos. Se ve afectada directa o indirectamente, por las decisiones de algunas personas, con gran capacidad de incidir en el destino de los demás. Así, por ejemplo, una individuo en Shangai decide invertir o desinvertir en un determinado producto financiero vinculado a la producción de maíz, y ese producto, baja o sube de precio de tal forma, que puede hacerlo improductivo para quien lo cultive, o realmente inalcanzable por su precio, para quien lo consuma. Unos señores, no más de treinta o cuarenta, se reúnen en Europa, y deciden que millones de personas hipotecadas tengan que contribuir alícuotamente a su cuenta de beneficios, por aquello de los tipos de interés. Otros cuantos, con actuaciones de irresponsabilidad social realmente dramáticas, se dedican a estafar a ricos y menos ricos, o vender productos financieros que son falsos. En fin… todo nos afecta a todos.

La sociedad moderna suele aprender de sus errores, pero los plazos para el análisis y la rectificación son tan largos, que se llevan consigo a generaciones de familias que les toca vivir lo peor del momento. La sociedad se percató hace años, de que un régimen económico de máximo control e intervención por el estado político, no era positivo para sus miembros, creando pobreza y estancamiento social. Ahora, en la actualidad, percibimos que el liberalismo salvaje de la economía de mercado, crea riqueza pero también la destruye, provoca desigualdades, y mira para otro lado en lo que no es su propio ámbito. Primera reflexión: ¿Que sistema económico adoptar? Pues lo mejor de ambos macrosistemas: Una economía libre de mercado regulada, que controle la irresponsabilidad de las personas que no son responsables.

Otro factor importante del sistema económico actual son sus “interpretadores”. Los clásicos teóricos nos aportaron sabiduría y método para analizar las distintas cuestiones que afectan al sistema. Pero se ha llegado al extremo, que cualquier persona con un master en economía, o sin el, detrás de un ordenador, lanza su análisis fundamental al viento de Internet, y provoca la bajada o subida de valores, productos, mercados, etc., con la consecuente destrucción de riqueza y productividad para muchos, y el incremento de beneficios para unos pocos. Ejemplo: una agencia europea de análisis de riesgos baja la calificación de España en su propio estudio. La consecuencia inmediata, es que en su emisión de deuda pública, nuestro país tenga que pagar más interés a los ahorradores. Interés que sale de los bolsillos de los contribuyentes. Lo más curioso de todo es que los gurús de la economía, “especialistas en predecir lo que ya ha sucedido” siguen insistiendo en predecir y reafirmarse en sus tesis y planteamientos. Segunda reflexión: ¿Quién puede predecir el futuro? Nadie: podemos estudiarlo y analizarlo, pero solo estimarlo. Y para ello, son muy pocos a los que verdaderamente hay que escuchar. 

La verdadera economía se sustenta en la cultura emprendedora. Pero no en la cultura emprendedora ficticia o virtual, que no aporta nada, sino en la que intrínsicamente lleva aparejada las ganas de hacer, de crear, de atender las necesidades de las personas, de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, de facilitar su desarrollo. En definitiva de dar algo, a cambio de algo, obtener un beneficio, y hacerlo de forma socialmente responsable. Así se crea empresa, se crea empleo, y se procura el desarrollo y la evolución de la sociedad. Las burbujas económicas, son solo eso, burbujas tan volátiles que solo duran el momento de su creación.

Las empresas han de tener bases sólidas que permitan su crecimiento. Su creación no es sencilla y la supervivencia  realmente difícil. Los cementerios de empresas están llenos de buenos proyectos y familias arruinadas, sobre todo de pequeños y medianos empresarios. Pero, aún así las cosas pueden ser más simples. Hay que buscar la claridad y simplicidad en los procedimientos, porque no todo son análisis fundamentales de economía avanzada. Por todo ello, teniendo en cuenta el sistema económico más adecuado y la poca garantía que ofrecen las teorías del cúmulo de “interpretadores”, hay que atreverse a hacer  una tercera y ultima reflexión: ¿Cuáles son los factores que pueden incidir en el éxito o fracaso de las empresas? Fundamentalmente tres: Ganas, Dinero, y… Suerte. La concurrencia de los tres factores en el mismo momento hará obtener el éxito. La ausencia de uno, varios, o todos ellos llevará irremediablemente al fracaso. ¿Solo eso? Sí. Solo eso. ¿Y donde encajan las estrategias empresariales, los planes de actuación, la formación, los masters, las personas, los recursos, los productos, los mercados…? Ahí: en Ganas, Dinero, y Suerte. Lo explicamos.

a) Ganas: Es necesario tener ganas físicas y mentales para emprender, para aprender, de asumir riesgos, de cambiar…., de conocer algo nuevo. A no todo el mundo le apetece crear empresa, y no en todo momento.

b) Dinero: Los recursos económicos o su capacidad de captación son fundamentales: propio, familiar, suficiente, de endeudamiento, controlado en ingresos, controlado en gastos, administrado adecuadamente….

c) Suerte:  Existen situaciones que no se controlan, puede existir la preparación y formación en todo lo demás, pero al final es necesario acertar con el producto, acertar con el mercado, superar a la competencia, elegir el momento adecuado….., y especialmente.., que la suerte concurra con ganas y dinero en el mismo momento.

En función de la incidencia o no de cada uno de los factores, se obtendrán uno u otros resultados, así:


A+B+C 


ÉXITO.

 A   
    

NO SE CREA EMPRESA. (Faltan dinero y suerte)


A+B o B+A 
NEGOCIO EN CRISIS. (Se tienen ganas y dinero pero no ha existido suerte en el producto, en el mercado, con la competencia, etc.)

A+C o C+A  


NO SE CREA EMPRESAS SIN RECURSOS. (Hay que tener los recursos en el momento adecuado)


 B  


RENTISTA. (No se quiere crear empresa. Es más cómodo obtener rentas)


B+C  o C+B   
AUTODESTRUCCIÓN. (No se atiende el negocio, ni sus personas, ni sus grupos interesados. Terminará en crisis)

 C   

INVESTIGADOR-CREATIVO. (Ha dado con la tecla, pero el negocio lo hará otro)




La cuestión es prepararse, aprender la gestión de las iniciativas empresariales, conocer sus técnicas, sus métodos…, el producto, el mercado, las personas…. para que cuando suceda esa concurrencia mágica de los tres factores mencionados, saber como actuar de forma responsable y tener éxito, sin olvidar, que al final…. es cuestión de tener muchas ganas, un poco de dinero, y algo…..de suerte.